La ignorancia en la pandemia
Albert Einstein decía:
“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no
todos ignoramos las mismas cosas”.
Hoy mi incógnita sobre la
ignorancia. ¿Tenemos la culpa nosotros mismos?, ¿el gobierno?, ¿los padres?,
¿la familia?.
Muchos de nosotros
ignoramos totalmente varias cosas, que ocurren en el mundo. Muchos aún somos
escasos de conocimientos y solo nos adaptamos al sistema que nos tocó vivir. Yo
siempre me he preguntado. Si aún puede o algún día se podrá cambiar algo. Por
mi parte yo pienso que somos culpables por indiferencia; los culpables de estos crímenes
absurdos somos nosotros mismos, como sociedad al permanecer indiferentes y
gozosos en la orilla viendo al desgraciado que se ahoga en medio del mar,
pensando que como no es nuestra culpa no podemos hacer nada.
De nuestra ignorancia sale la “racionalidad” que nos hace
elegir, dictadores, asesinos, corruptos, mentirosos, al más regalón que compra
conciencia para que nos gobiernen, De nuestra ignorancia sale nuestra
admiración por los ladrones. Que robaron nuestras riquezas, producto de
privatizaciones, hoy ya ni siquiera somos dueños de nuestro MachuPicchu,
privatizaron tantas empresas mineras, ignoramos que hasta el momento en nuestro
país se han despedido cientos de trabajadores, no se respetó los derechos
humanos, hay que recordar lo pasado, siempre amigos y mirar el futuro.
Hay autoridades calificadas con diplomas que gozan de
salarios ajenos a la realidad peruana, cuando sus intereses son personales y
lucrativos personalmente.
¿Cómo combatir la ignorancia?
Esto es factible si se construye, desde ya, una reforma
estructural donde el pilar fundamental será la educación. Para ello es
necesario que exista cohesión entre los poderes del Estado en pro de una
reforma que premie la educación de los ciudadanos, empezando por las edades
tempranas en donde se premie o prevalezca la propulsión de los talentos de las
nuevas generaciones. Por su parte y para las generaciones actuales, debería
existir la capacitación continua y la especialización en artes y oficios que acompañen
al perfeccionamiento de industrias en desarrollo o de las cuales el Estado
espera, dentro de su planeación estratégica, un desarrollo exponencial. Solo
con un plan estructurado, seguramente empezaremos a combatir el principal
flagelo de un pueblo: la ignorancia.
Gran parte de la sociedad no conoce ni comprende cómo
funciona nuestro organismo y sus complicados procesos químicos y biológicos.
No olvidar que somos ignorantes forja en oro la llave
hacia el conocimiento y la sabiduría. Reconocer
la ignorancia nos permite además comprender que el hombre es un ser plástico.
Por lo tanto, cuando algún enemigo nos califique de ignorantes, no habrá razón
para sentirnos ofendidos; al contrario, podremos agradecerle el recordatorio y
animarnos a que nos enseñe o a descubrir juntos, que no deja de ser otro
proceso fascinante.

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